Dorothée Munyaneza invita a cinco jóvenes artistas de la escena ruandesa que tejen el legado del pasado con la creatividad y la audacia del futuro
Dorothée Munyaneza se fue, pero siempre volvió, incansablemente, a su tierra madre. Volvió para escuchar a quienes construyen el Ruanda del mañana, pero que, sin embargo, no olvidan: esos “antiguos recién nacidos”. Los reúne bajo el umuko donde el ayer y el mañana se encuentran y narran historias a través del cuerpo, la poesía, la música y el canto.
Umuko, el árbol ancestral, guardián de historias, sana para tejer vínculos entre lo que se preserva, lo que resiste al olvido y lo que está por venir. Es el árbol de los recuerdos, el árbol de flores bermellón que ilumina esta creación-celebración basada en el amor, la solidaridad y la alegría.
Premio Europeo de Danza Salavisa otorgado por la Fundación Gulbenkian en Lisboa (2024), Dorothée Munyaneza es una artista multidisciplinar de origen ruandés y actualmente con base en Marsella. A través de la música, el texto y el movimiento, crea espacios de resonancia a partir de historias reales. En 2013 funda en Marsella la compañía Kadidi, con la que firma creaciones como Samedi Détente (2014), Unwanted (2017), Mailles (2020), a capella (2022), Toi, moi, Tituba… (2023), umuko (2024) y Version(s) (2025). Artista asociada al Théâtre de la Ville – París entre 2018 y 2021, Dorothée está actualmente vinculada al Théâtre National de Chaillot, a la Maison de la Danse y a la Bienal de Danza de Lyon, y se encuentra en residencia en la Fondation Camargo entre 2022 y 2024.